¿Cómo se tuerce un Habano?
- La preparación de la capa.
El tiempo ha hecho su trabajo y la hoja está por fin lista para desempeñar su papel en la elaboración de un Habano.
Las hojas de capa ya están añejadas y preparadas para la selección y clasificación finales. Es en este momento cuando deben despalillarse.
La humectación les da la condición óptima que requieren el despalillado y la selección, para que puedan cumplir su objetivo final: vestir el puro.
Los mazos de 40 o 50 hojas (según su clasificación) se someten a una fina pulverización de agua pura. Se sacuden las gotas sobrantes para evitar cualquier mancha y las hojas se cuelgan en bastidores para que la humedad se absorba de manera uniforme.
A continuación, manos cualificadas realizan el despalillado y el rezagado (la clasificación final de la capa).
Un movimiento preciso elimina por completo la vena central de la hoja, separándola en dos mitades listas para el rezagado en unas 20 medidas y tonalidades exquisitamente definidas.
2. La preparación del capote y la tripa.
Las hojas destinadas a la tripa y al capote se extraen con cuidado de sus pacas para su examen.
Si es necesario, se someten a un proceso de oreo para eliminar el exceso de humedad.
Después se colocan en barriles de madera, donde reposan hasta que se consideran listas para su uso.
3. La «liga» (la mezcla de tabacos).
La tarea de seleccionar las ligas de cada marca, según sus propias recetas, comienza mucho antes de que las pacas lleguen a la fábrica.
En cuanto se conoce el programa de producción de la fábrica por marca y vitola, el maestro ligador elabora la lista de todas las hojas de tabaco que necesita para confeccionarlas.
En el almacén central se hace la selección entre un enorme stock de pacas que contienen todos los tipos de hoja, cada una clasificada según su tipo (ligero, seco, volado y capote), su tamaño, su añada y, lo más importante, su región y zona de origen.
4. El torcido.
Todos los Habanos, salvo contadas excepciones, se elaboran tal y como se han hecho históricamente por los torcedores y torcedoras, cuyas manos expertas no pueden ser igualadas por ninguna máquina.
Como herramientas solo utilizan: una tabla de madera, dos cuchillas (la chaveta y una pequeña casquillo), una guillotina, un poco de goma vegetal natural, insípida e incolora, el cepo (para comprobar la longitud y el diámetro del puro) y, lo más importante, la destreza de sus manos.
Existen cuatro categorías de torcedores, y solo a la más alta se le permite elaborar los Habanos más grandes y complejos.
Se necesitan muchos años para llegar a la cima de este arte tradicional, en el que solo una cosa ha cambiado con el tiempo: hoy la gran mayoría de los torcedores son mujeres, es decir, torcedoras.
Otros métodos — Totalmente a mano – Tripa corta
Los recortes de los bonches de tripa larga se combinan con otros tabacos escogidos y cortados en trozos para crear las ligas de los Habanos de tripa corta.
El torcedor enrolla la tripa en la hoja de capote, con ayuda de un paño flexible sujeto a su mesa de trabajo, para formar un bonche firme. La capa se coloca después a mano, de la manera tradicional.
Estos puros también están hechos totalmente a mano.